Tijuana  sin fronteras: la Tijuana que nadie ve a través de la mirada de un brasileño

"La Tijuana que nadie ve a través de la mirada de un brasileño"

Por Thales Willian.

Me acuerdo que cuando dije a la gente de mi país que iba a vivir en Tijuana, muchos titubearon y me cuestionaron: "¿estás loco?" Pues bien, desde hace un año he vivido la experiencia más transformadora de mi vida hasta el momento. La leyenda sobre un lugar de perdición, señalada con frecuencia por los que desconocen de la realidad local, no se ha cumplido, por el contrario, la ciudad real me ha brindado muchos encuentros a través de su dinámica tan peculiar. Me he topado con miles aprendizajes y, esencialmente, conmigo mismo. Ha sido un privilegio convivir con el contraste de culturas en la frontera más transitada del mundo.

Infelizmente Tijuana no había estado en mis planes hasta el día en que me di cuenta de que lo que yo andaba buscando tal vez lo encontraría aquí: comprender mejor la humanidad desde una perspectiva contemporánea. La oportunidad de mirar las incongruencias de la vida en la esquina noroeste de Latinoamérica me sonó desafiador y curioso. La acepté sin temblar, olvidándome por algunos instantes de las visiones estereotipadas que se repiten hasta la náusea acerca de la ciudad.

Estar aquí es vivir en un microcosmo repleto de conocimientos sobre las áreas de migración, salud, cambio social y población. Son aprendizajes que puestos en práctica tienen el poder de impactar en la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones. La ciudad es una escuela a cielo abierto dispuesta a enseñar sin segregación a todos los que llegan. Tijuana nos hace valorar el momento presente debido a la cuestión de que la mayoría sólo está de paso. Seguramente el día de hoy es más un instante de llegada o despedida para muchos que eligieron (o no) pasar por aquí.

Las varias culturas mezcladas con las historias locales otorgan color y luz a una ciudad malcarada. Lo bonito de Tijuana está sobre todo en la biografía de su gente. Son relatos comunes que nos permiten entender que los dolores son síntomas de que todavía estamos vivos, o sea, vivir duele. Además la ciudad nos enseña: aunque haya fronteras estructurales, como la que tenemos aquí de México-Estados Unidos, somos nosotros los creadores de la mayoría de las barreras que enfrentamos en la vida.

Los mismos que antes temblaron con mi decisión de venir a Tijuana se impresionan con la visión real que yo le presento en imágenes y textos. En nuestras conversaciones, les aconsejo: ustedes deben probar de la sencillez tijuanense, pues así van a aceptar a los que nos rodean como un lugar, aceptándolos como son. La ciudad me ha hecho una persona mejor.

Thales Willian Dos Santos es un joven brasileño adoptado por Tijuana que carga en su bagaje la filosofía de que nadie hace un viaje, sino el viaje hace a uno. Ha estado observando la gente y su propia vida en la esquina noroeste de América Latina desde hace un año.

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